Hay varios tipos de palabras: sustantivos, adjetivos, pronombres, preposiciones, verbos, etc. Cada una de ellas tiene una función concreta. Los verbos son palabras que sirven para expresar acciones. La estructura de los verbos es compleja y es fácil cometer errores a la hora de manejarlos correctamente. Por este motivo, resulta útil explicar el significado y el uso adecuado de las distintas formas verbales.
El pasado participio ( también denominado participio pasado ) es una de las tres formas no personales del verbo: infinitivo, gerundio y participio. El participio se usa como forma verbal que se refiere a una acción que ya ha ocurrido y que por lo tanto pertenece al pasado, aunque referido a un pasado reciente y que todavía está relacionado con el presente: hemos logrado la victoria esta mañana, el año ha terminado con buenos resultados. En estos dos últimos ejemplos la acción ya ha sucedido pero en ambos casos pertenecen a un momento reciente ( la mañana pertenece al día de hoy y se entiende que el año todavía no ha finalizado ).

El participio es la única forma no personal del verbo que posee género y número, no sucediendo lo mismo con el infinitivo y el gerundio. Unos ejemplos podrán aclarar esta peculiaridad del participio. En infinitivo el verbo acabar es acabar ( porque el infinitivo es el propio nombre que designa el verbo ) y en gerundio el verbo acabar es acabando. En participio el verbo acabar es acabado, pero también puede modificarse tanto en su género ( masculino o femenino ) como en su número ( singular o plural ). Así, el participio acabado se transforma en acabada o acabados si la oración lo requiere ( las tareas han sido acabadas ).

Uno de los aspectos que resultan difíciles en relación al participio pasado es que algunos de ellos son regulares y otros irregulares. Los participios regulares son los que acaban con ado o ido ( caminado, salido ) y los irregulares son los que incumplen esta regla. El participio de abrir es abierto, el de poner es puesto y el de decir es dicho. Cuando una persona ya es adulta y tiene un nivel aceptable de cultura no suele haber confusiones con las formas regulares e irregulares y se emplean con normalidad, aunque a veces el hablante se equivoca y comete un lapsus momentáneo ( en este caso un error en la formación del participio sería decir ella me ha decido en lugar de ella me ha dicho ). Este tipo de errores son más propios de los niños pequeños, que todavía no han estudiado las irregularidades verbales.