Hablar es un acto complejo. Lo hacemos de manera espontánea y sin reflexionar, porque en la vida diaria lo importante es la comunicación. Sin embargo, vale la pena reflexionar sobre el lenguaje. Y en este sentido, los verbos son palabras claves, ya que resulta imposible articular un mensaje sin ellos.
El nombre del verbo se menciona en infinitivo ( llorar, leer o escribir ), habiendo también otras dos formas no personales del verbo: el participio y el gerundio ( amado y amando, respectivamente ). Estas tres formas son cruciales en el uso de la formación de las estructuras verbales. Es lo que sucede con el pasado continuo. El hecho de utilizar el gerundio es una manera de subrayar o hacer hincapié en la idea de que la acción se encuentra en proceso. Esto quiere decir que no se trata de una acción concluida. Si así fuera, se debe utilizar el pasado simple ( yo trabajé ).
Si bien las formas continuas pueden aplicarse también al presente o al futuro ( está comiendo o estaré corriendo ), si pretendemos mencionar un pasado en el que acontecen acciones con una temporalidad determinada es necesario recurrir al pasado continuo. Se trata de una forma que tiene su equivalente en otros idiomas, como es el caso del inglés ( past continiuous ).
El pasado continuo ( yo estaba trabajando ) tiene dos verbos combinados: el primero es el verbo estar que actúa como verbo auxiliar y el segundo es el verbo principal de la acción que describe. En la oración anterior trabajando es el verbo más relevante, pero combinado con el verbo estar en pasado adquiere su significado completo. El pasado continuo expresa una acción enmarcada en el pasado y, al mismo tiempo, que la acción se estaba realizando en el momento al que alude.
Los verbos manifiestan su capacidad expresiva a través de sus variantes y conjugaciones. Cada forma verbal tiene un sentido concreto y su uso correcto se realiza cuando se respeta su auténtico finalidad. El lenguaje está sujeto a cambios y las nuevas tecnologías están simplificándolo. La riqueza y complejidad de los verbos también se encuentra afectada por este fenómeno. Prueba de ello es el uso cada vez más infrecuente del subjuntivo o del condicional, utilizándose en su lugar formas verbales más simples.
Otro aspecto que dificulta el uso correcto de los verbos es la gran influencia del idioma inglés. Al ser un idioma internacional y muy extendido, su influencia se aprecia también en la utilización de los verbos, normalmente porque se realiza una incorrecta traducción, ya que se habla español con la influencia de la estructura verbal del inglés. Un curioso ejemplo de este fenómeno es el spanglish, la fusión del español y el inglés en una forma de comunicación con una dirección desconocida.