Las palabras esdrújulas con diptongo en la antepenúltima sílaba llevan la tilde correspondiente en la vocal abierta (farmacéutico, cláusula o acuático) o, si el diptongo lo forman dos vocales cerradas, en la segunda vocal cerrada (casuística o jesuítico).

Sin embargo, en el primero de los casos, cuando la primera vocal es la abierta (la a, la e o la o), no es extraño que en los medios aparezca el acento gráfico desplazado: «Dimite el principal asesor de Hollande por trato de favor a las farmaceúticas» o «Esta es la segunda sentencia de este sentido dictada en España, resultado de la demanda que se puso por considerar abusiva la claúsula suelo».

La Ortografía de la lengua española señala que «en los diptongos formados por una vocal abierta seguida o precedida de una vocal cerrada, la tilde se escribe sobre la vocal abierta». Aunque esta norma suele aplicarse adecuadamente cuando la primera vocal es la cerrada (la i o la u), como en mediático o cuántico, o ambas vocales son cerradas (secuencia iu o ui), cuando la primera vocal es la abierta, se deslizan erratas con frecuencia.

Cuestión distinta es que en la secuencia de vocal abierta seguida de vocal cerrada no haya diptongo, sino hiato por recaer el golpe de voz en la cerrada. En este caso, harto excepcional entre las palabras esdrújulas, la tilde sí se sitúa sobre esta: proteínico, museístico o esteroídico, entre las pocas que se cuentan.

Conforme a la Academia, en definitiva, lo apropiado en los ejemplos anteriores habría sido escribir «Dimite el principal asesor de Hollande por trato de favor a las farmacéuticas» y «Esta es la segunda sentencia de este sentido dictada en España, resultado de la demanda que se puso por considerar abusiva la cláusula suelo».