La palabra acento deriva del término latino accentus, que a su vez tiene su origen en un vocablo griego. Se trata de la articulación de la voz para resaltar, con la pronunciación, una sílaba de la palabra. Esta distinción se produce a través de una mayor intensidad o gracias a un tono más elevado.

En el caso de la lengua hablada, a este relieve de la pronunciación se lo conoce como acento tonal. En los textos escritos, el acento puede ser ortográfico e incluir una tilde, que es una pequeña raya oblicua que, en español, baja de derecha a izquierda de quien lee o escribe.

La tilde permite señalar cuál es la sílaba tónica de la palabra, que requerirá de una mayor fuerza en su pronunciación. Este acento ortográfico también permite distinguir entre dos palabras que se escriben de la misma forma pero que señalan diferentes cosas: “salto / saltó”, “el / él”, “gano / ganó”, “solo / sólo”.

Por otro lado, no todos los acentos de los vocablos castellanos son indicados con tildes. Sin embargo, gracias a una serie de reglas, es posible leer correctamente cualquier palabra sin necesidad de conocerla; cabe mencionar que en otros idiomas, como el inglés o el japonés, por ejemplo, la fonética exacta de ciertos términos no está implícita a través de la ortografía, por lo cual es indispensable memorizarla. Retomando el español, se sabe que:

* las palabras agudas llevan tilde cuando terminan en ‘n’, ‘s’ o vocal;

* las graves, cuando no finalizan en ‘n’, ‘s’ o vocal;

* las esdrújulas son las únicas palabras que siempre llevan acento ortográfico.

Basándonos en los tres puntos recién expuestos, tomemos como ejemplo la palabra “tejen”, del verbo “tejer”. Es un vocablo de dos sílabas, que finaliza con la letra ‘n’. Dado que no lleva tilde, podemos deducir que se trata de una palabra grave, por lo cual su acento recae en su primera sílaba, o sea “te”.

El acento también hace referencia a una entonación particular que el hablante utiliza de acuerdo a su ánimo o propósito, o a las particularidades fonéticas que caracterizan a los hablantes de una determinada región. Con respecto al último punto, resulta muy interesante analizar cuántas formas diversas presentan la mayoría de los idiomas en las distintas zonas geográficas donde se hablan.

El castellano, por ejemplo, tiene una gran variedad de acentos, incluso dentro de un mismo país; en Argentina, el salteño, el pampeano y el cordobés son tres acentos considerablemente distintos, cada uno con su tonada particular, acompañada de regionalismos y gestos que los hacen parecer tres idiomas independientes. Lo mismo sucede en España, donde un malagueño, un madrileño y un barcelonés se distinguen a leguas por su manera de hablar.

En la música, el acento señala donde cae el peso del pulso. En este sentido, el acento puede aparecer como una marca dentro de la notación musical, que señala qué nota tiene que ser reproducida con mayor intensidad. Sin embargo, todas las partituras llevan una acentuación implícita, la cual se deduce observando el tipo de compás, indicado al comienzo de cada parte de la obra (si se trata de una composición tal como un concierto para piano o una sinfonía) y en cada alteración.

Si se trata de un compás de 2/4 (dos cuartos), se sabe que el primer tiempo de cada compás debe sonar con más intensidad que el segundo. De esta forma, si tomamos un compás con dos negras (teniendo en cuenta que la negra es la figura 4, y en este caso cada compás consta de 2 negras) su correcta acentuación resulta muy sencilla. Cabe mencionar que una melodía muy compleja puede ser difícil de acentuar a primera vista, por lo cual es imprescindible dominar las bases de la lectura musical.

Por último, en la poesía, el acento rítmico es un recurso estilístico que aparece como un elemento constitutivo del verso.

En el manual de ortografía de la lengua española de la RAE, se habla de tres tipos básicos de acentos: prosódico, ortográfico y diacrítico.
Acento ortográfico

Se podría afirmar que se trata del tipo de acento más común y conocido. La ortografía oficial señala que también se lo conoce con el nombre de tilde o acento gráfico.
La rayita oblicua (´) señala una característica fonética. Es decir, indica que la silaba con tilde debe ser pronunciada de una forma diferente a las otras sílabas.
Ejemplo: café, página, acción, difícil.

Acento prosódico.
Las palabras con acento prosódico no llevan tilde. Aun así, la silaba sobre la cual recae este acento tiene una pronunciación más intensa que las demás.
Ejemplo: edificio, bailar, reloj.

Acento diacrítico o tilde diacrítica

Se trata de un tipo de tilde que tiene una función muy especial: diferenciar palabras que se escriben con ortografía idéntica pero que, en verdad, encierran conceptos diferentes.
Ejemplo:
Sí, eso es mío.
Si no traes lo que dijiste, no habrá trato.
Juan se tropezó y cayó al piso.
Sé que debo realizar una intensa investigación para escribir mi tesis.
En el primer enunciado, sí es utilizado en su sentido de expresar una afirmación. En cambio, en la segunda oración, si, sin tilde, tiene el valor de una conjunción.

Nueve casos de tilde diacrítica:

Definición:

El acento diacrítico es aquel utilizado para poder diferenciar aquellas palabras que se escriben de la misma forma pero que realmente poseen significados diferentes.

Ejemplos de palabras con acento diacrítico:

– Tú tienes que estudiar para aprobar los exámenes.

-En tu casa tenemos planeado ver la película este fin de semana.

-Necesitamos que él pueda preparar la cena esta noche.

– El papá de Juan es un buen jugador de fútbol.

-Necesitamos comprar más alimentos antes de emprender el viaje

¿Para qué sirve el acento diacrítico?

Al estudiar el concepto del acento y las reglas básicas de acentuación se concluye que su función principal es la de recargar la voz en la pronunciación de una determinada sílaba de una palabra. Dicha sílaba es lo que llamamos la sílaba tónica .

El acento diacrítico  se encarga de servir como diferenciador entre palabras escritas de igual manera pero que poseen distintos significados.

En el primer ejemplo citado más arriba, el tú con acento, desempeña la función de ser un pronombre personal. En cambio, cuando tu no lleva tilde, se trata de un pronombre posesivo, similar a cuando decimos “esta es mi casa”, “aquel automóvil es de su padre”

En el segundo ejemplo ocurre algo similar, el término papá, con tilde, representa un sustantivo ya que se hace referencia al padre de Juan. Cuando no lleva tilde, dicha palabra se convierte en un otro sustantivo, pero de distinguido significado.

Más , representa un adverbio de cantidad. Totalmente distinta es su función y su sentido en el enunciado cuando no lleva acento, ya que en tal caso, funciona como una conjunción.

De esta forma tenemos que todas estas palabras con acento diacrítico tienen una ortografía casi idéntica.

La función del acento diacrítico es importante ya que permite identificar y diferenciar correctamente este tipo de palabras.

Acento diacrítico en los monosílabos

Uno de los usos más comunes de los acentos diacríticos tiene relación con los monosílabos.

En la lista de abajo se encuentran algunos ejemplos con palabras de una sola sílaba.

sí: funciona como un pronombre personal. Ejemplo: Lo guardó para sí.

si: sin tilde funciona como una conjunción. Ejemplo: Si Juan no estudia, no aprobará el examen.

sé: es una forma conjugada del verbo ser. Ejemplo : Ya sé que debo esforzarme más.

se: cuando no lleva acento es un pronombre que puede tener varios usos. Ejemplo: En el teatro de la ciudad se estrenará la obra.

mí: con acento es un pronombre personal. Ejemplo: A mí me gusta trotar en el parque.

mi: sin acento desempeña la función de un pronombre posesivo. Ejemplo: Todo está en mis manos.

Acento diacrítico en que, cual, y otros.

Palabras como qué , cuál , quién , cómo , cuánto , cuándo , dónde y adónde son términos que, teniendo en cuenta las reglas básicas de la acentuación, no deberían llevar tilde.

Sin embargo, dichas palabras, al no llevar tilde, expresan otra función y otro significado dentro de la oración. En las siguientes oraciones, es posible estudiar cómo cada palabra en negrita, cuando es escrita sin acento o con él, varía en cuanto a su función y lo que expresa en cada enunciado:

Cómo debo aprenderme estos ejercicios?

Así como estan las cosas, todo saldrá bien.

¡Qué bueno que estés aquí!

Es posible que Hugo llegue hoy.

¿Cuántos habitantes posee tu ciudad?

Cuanto más dinero ganaba, más quería.

Quién te habrá hecho cambiar de parecer.

Quien llegue primero será el ganador.

En cada una de estas oraciones, los términos en negrita poseen un determinado uso. Nada más al analizar el primer ejemplo, tenemos que la palabra qué , siempre debe llevar tilde cuando es utilizada en una oración exclamativa o interrogativa.

El acento enfático

Las palabras qué, cuál, quién, cómo, cuán, cuánto, cuándo, dónde y adónde son términos que en realidad, no deben llevar acento si se tienen en cuenta las reglas generales de acentuación.

Se trata de una serie de palabras que, dependiendo de las funciones que cumplen en las oraciones, pueden ser palabras tónicas o átonas.

Por ejemplo: ¿Qué llevas en tu mochila?

Me gustaría que llegaras a tiempo.

En la primera oración, “qué” es utilizada como un pronombre interrogativo, mientras que en el siguiente enunciado tiene la función de una conjunción.

¿Por qué se afirma que dichas palabras no deben llevar tilde según las reglas básicas de acentuación?

Una de las razones es que algunos de los términos citados son monosílabos (qué, cuál, quién, cuán), los cuales no deberían llevar acento. O bien, puede que ninguna cumpla con los requisitos para ser acentuados como palabras llana o aguda.

De esta forma, el acento en qué, cuál, quién, cómo, cuán, cuánto, cuándo, dónde y adónde tiene un carácter excepcional propio de la tilde diacrítica debido a que la misma se usa para diferenciar que, aunque se escriban se igual manera, tienen un uso distinto en la oración dependiendo del acento.

Ortografía con tilde

Todas estas palabras se escriben con tilde en los siguientes casos concretos:

Encabezando oraciones con valor interrogativo o exclamativo: Cuando se trata de enunciados que posee un carácter interrogativo o exclamativos. Este tipo de oraciones pueden ser de dos tipos:
1.2. Interrogativas o exclamativas directas: En las mismas, dichos términos pueden ir al comienzo de la oración, o bien en medio de las mismas, generalmente precedidos de una preposición.

Ejemplos: ¿Qué estás haciendo?

¡Qué bueno que estés aquí!

¿Cuál de estos dos te gusta más?

¿Quién ha llegado?

¿Cuándo llegarán tus padres?

¿Cuáles son las etapas de esa enfermedad?

¡Cuán rápidamente has llegado a tu casa!

¿Cuán resistente es esta madera?

También existen casos en que no necesariamente estas palabras irán al comienzo del enunciado. Es posible que se encuentren acompañados por una preposición que le precede.

Ejemplos:

¡A quién se le ocurrido esa idea!

Me preguntó por qué había dicho aquella frase.

1.3. Interrogativas o exclamativas indirectas: Se trata de oraciones subordinadas sustantivas, ya que cual, que, quien, como, cuan, cuanto, cuando, donde y adonde ejercen funciones propias del sustantivo.

Ejemplos: Interrogativas indirectas:

Me preguntó qué había hecho.

Le dijo quién sería el responsable.

Necesito que me digas cuántos invitados vendrán.

Aún no saben dónde compraran los regalos.

En las oraciones citadas es común que estén formuladas como una pregunta, es decir, dan a entender que se está preguntando por algo.

Sin embargo, también puede ser que no esté redactada en ese estilo y que igualmente denote la idea de incertidumbre o incógnita, tal como ocurre en la última oración Aún no saben dónde compraran los regalos

Ejemplos: Exclamativas indirectas

Mira qué bueno resultó la obra.

Es excelente cómo ha cambiado.

Nos contó cuánto le costó llegar al puesto.

Sustantivados mediante un determinante.

Las palabras interrogativas qué, cómo, cuándo, cuánto y dónde pueden llegar a tener las funciones de un sustantivo si se les antepone un determinante. Este determinante suele ser con frecuencia el artículo el. En estos casos, son palabras tónicas y por tanto deben llevar tilde.

Ejemplo:

No es preciso saber el cómo y el cuándo, es decir, la manera y la fecha de aquellos hechos.

Locuciones y otras expresiones

Son determinadas frases o expresiones comunes del idioma en las cuales las palabras tónicas qué, cuál, quién, cuánto, dónde continúan escribiéndose con tilde.

Ejemplos:

El qué dirán: A Carlos le preocupa eso del qué dirán.

No hay de qué: Gracias. – No hay de qué.

No sé qué: Me da un no sé qué cuando intento decirlo.

A cuál más: Andrea y Julia, a cual más elegante.

No sé quién: A Juan le preguntó no sé quién persona acerca de su vida.

 

Oraciones en correlación distributiva con valor de indefinidos. Los términos tónicos quién, cuál, y cuándo pueden ser utilizados en oraciones que se encuentran correlacionadas, es decir, enunciados solo se comprenden cabalmente atendiendo al significado de todas sus oraciones.
Ejemplo:

Al llegar el lugar Roberto observó a los parroquianos. Quién jugaba a las cartas, quién se tomaba una copa de vino, quién fumaba un cigarrillo.