Edadismo, y no edaísmo,ni el préstamo del inglés ageísmo, es la alternativa válida en español para expresar la discriminación por (razón de) edad.

Sin embargo, en los medios de comunicación se encuentran ejemplos como «Edaísmo: la discriminación hacia las personas de edad» o «Deben evitarse situaciones como el ageísmo, en el que, por criterios exclusivos de edad, no se informa al paciente».

Ageísmo es un préstamo del término inglés ageism, que en 1968 se utilizó por primera vez para referirse a la discriminación por razón de edad, y más específicamente a la que sufren las personas mayores.

En cuanto a edadismo, que se forma por analogía con palabras como sexismo o racismo, lo conveniente es respetar la segunda d para mantener la referencia a la palabra edad, que se pierde en la forma edaísmo.

Por lo tanto, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «Edadismo: la discriminación hacia las personas de edad» y «Deben evitarse situaciones como el edadismo, en el que, por criterios exclusivos de edad, no se informa al paciente».

En este tipo de frases siempre se puede utilizar, en todo caso, la perífrasis discriminación por (razón de) edad.