Aunque apologeta y apologista se emplean hoy indistintamente, su significado original es diferente.

En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como las siguientes: «En todos los países del mundo existen apologetas de la violencia» o «Hay apologetas de la tauromaquia que niegan el placer del sufrimiento o le dan una connotación espiritual».

Sin embargo, en origen, un apologeta es una ‘persona que cultiva la apologética (parte de la teología que se ocupa de demostrar y defender la verdad de los dogmas del cristianismo)’, mientras que el término apologista tiene un sentido más general, ya que su significado es ‘que hace apología o defensa de alguien o algo’.

El Diccionario académico, en su avance de la vigésima tercera edición, atribuye a apolegeta un significado similar al de apologista. Sin embargo, el Diccionario panhispánico de dudas desaconseja el uso de apologeta con este sentido, siendo recomendable la voz apologista para referirse a aquel que defiende una idea.

Así pues, habría sido preferible escribir los ejemplos anteriores de esta forma: «En todos los países del mundo existen apologistas de la violencia» y «Hay apologistas de la tauromaquia que niegan el placer del sufrimiento o le dan una connotación espiritual».