Al hablar de tratamientos rejuvenecedores, es preferible emplear términos como antiarrugas o antienvejecimiento, y evitar antiedad.

No es infrecuente encontrar en anuncios y medios de comunicación frases como las siguientes: «Tiene productos de gran calidad, como cremas hidratantes, cremas antiedad, lavadores de cara…», «La oxigenoterapia es un tratamiento antiedad» o «Avon acaba de lanzar su línea antiedad».

Sin embargo, el término antiedad es una mala traducción de las voces inglesas anti-age y anti-aging. Anti- es un prefijo de origen latino que significa ‘opuesto o contrario’ y, en este caso, se ha empleado de forma inapropiada, pues no se lucha contra la edad, sino contra los efectos que produce.

Lo adecuado, por tanto, es sustituirlo por términos alternativos como antiarrugas o antienvejecimiento, o incluso rejuvenecedor: «Tiene productos de gran calidad, como cremas hidratantes, cremas antiarrugas, lavadores de cara…», «La oxigenoterapia es un tratamiento rejuvenecedor» y «Avon acaba de lanzar su línea antienvejecimiento».